El Festival de la Canción de Eurovisión 2026, que se celebrará en mayo en Viena, quedó envuelto en una fuerte polémica política debido a la participación de Israel. La presencia del país en el certamen generó protestas, presiones diplomáticas y finalmente la decisión de varios países europeos de retirarse de la competencia como forma de protesta.
En esta edición, Israel estará representado por el cantante Noam Bettan, un artista israelí de 27 años que ganó la duodécima temporada del programa televisivo HaKokhav HaBa (“La próxima estrella”), el reality musical utilizado por el país para elegir a su representante en Eurovisión. Bettan interpretará la canción “Michelle”, un tema pop con influencias mizrajíes y partes en hebreo, inglés y francés.
El artista nació en la ciudad israelí de Ra’anana en 1998 y comenzó su carrera musical tras finalizar su servicio militar. En los últimos años publicó varios sencillos populares y su álbum debut Me’al HaMayim, lo que lo convirtió en una figura emergente dentro de la escena pop israelí antes de llegar al escenario de Eurovisión.
La elección de Bettan fue confirmada en enero de 2026 por la emisora pública israelí KAN, mientras que la canción que interpretará fue presentada oficialmente en marzo, pocas semanas antes del festival.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organismo que organiza Eurovisión, decidió mantener la participación de Israel pese a las presiones de algunos países y artistas que reclamaban su exclusión debido a la guerra en Gaza. El tema ya había generado controversia en las ediciones anteriores del festival, con protestas y llamados a boicotear la presencia israelí.
La decisión final se tomó en diciembre de 2025 durante una reunión de la UER. El organismo sostuvo que el concurso es una competencia entre emisoras públicas y no entre gobiernos, y que por lo tanto debía mantenerse al margen de disputas políticas.
Tras confirmarse que Israel competiría en el festival, varias emisoras públicas europeas decidieron retirarse del certamen. Entre los países que anunciaron su ausencia se encuentran:
España
Irlanda
Países Bajos
Eslovenia
Islandia
Estas retiradas se produjeron después de que la UER confirmara que Israel seguiría participando en el festival, lo que algunos gobiernos y emisoras consideraron incompatible con la situación política en Medio Oriente.
La controversia no se limitó a los gobiernos. Diversos artistas también expresaron públicamente su rechazo a la participación israelí. Incluso algunos exganadores del festival criticaron la decisión de la organización, lo que aumentó la tensión en el ambiente previo al certamen.
Desde Israel, en cambio, autoridades y representantes culturales defendieron su presencia en Eurovisión argumentando que el festival debería ser un espacio de encuentro cultural y no un escenario de boicots políticos.
Eurovisión se presenta tradicionalmente como un evento musical que celebra la diversidad cultural europea. Sin embargo, a lo largo de su historia el concurso ha reflejado con frecuencia tensiones políticas internacionales.
La edición de 2026 parece confirmar esa tendencia. Con Israel representado por Noam Bettan y varios países ausentes por decisión política, el festival llega a Viena envuelto en un debate que vuelve a plantear hasta qué punto la música puede realmente separarse de la política.